Dos nuevos sensores de Continental mejorarán la protección y el peso de las baterías

Continental ha presentado dos nuevos sensores específicos para coches eléctricos que han sido diseñados para proteger la batería y mantener su rendimiento a lo largo del tiempo.

El primero de ellos es el Módulo Sensor de Corriente (CSM), cuyo objetivo es garantizar la durabilidad de la batería a largo plazo, protegiéndola de sobreesfuerzos innecesarios y limitando los efectos del envejecimiento de las baterías.

El Módulo Sensor de Corriente (CSM) de alto voltaje proporciona información sobre la corriente y la temperatura para mantener la seguridad de la batería y garantizar su durabilidad a largo plazo. Se encarga de controlar que la batería se mantenga en unos parámetros correctos de temperatura y corriente, protegiendo a la batería de sobrecorrientes, por ejemplo cuando se hace una carga rápida en corriente continua o se realiza una conducción deportiva con aceleraciones intensas.

El CSM puede ir integrado en la unidad de desconexión de la batería o en la propia batería y está disponible como sensor de 2 canales, que mide la corriente de forma independiente integrando tecnología shunt y la tecnología de efecto Hall en una única unidad. Puede calibrarse hasta 2.000 amperios y funciona a temperaturas entre -40 °C y 125 °C. Además de optimizar la eficiencia de la carga y proteger la batería, el CSM también ayuda a detectar averías mecánicas. Continental empezará a fabricar en serie el sensor en 2022 para un coche eléctrico "de última generación" de un fabricante cuya identidad no se ha revelado.

El segundo sensor es el Battery Impact Detection (BID), o Detección de Impactos en la Batería. No significa que se anticipe a los posibles impactos sino que, en caso de haber uno, evalúa los daños. Este sistema, basado en un detector de presión, detecta los daños en la batería y avisa al conductor sobre su gravedad.

El sistema puede ser clave en caso de que los bajos de la batería hayan sido perforados hasta el punto de dañar una celda, lo que podría causar un incendio. El BID identifica la zona del daño y puede hacer que el sistema de gestión de la batería descargue las celdas en la zona dañada para evitar cualquier riesgo de incendio.

Los bajos de una batería van especialmente reforzados con una gruesa plancha de acero para evitar daños estructurales en la batería. Según Continental, gracias a la detección del daño y la capacidad de descargar las celdas en esa zona para evitar posibles incendios, la integración de este sensor permitiría emplear armazones de protección más delgados y hasta un 50% más ligeros que los actuales.

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