QuantumScape está desarrollando baterías LFP de estado sólido

Las baterías de electrolito sólido permitirán una densidad energética superior y unos tiempos de carga reducidos, pero también es necesario que su coste sea bajo para poder instalarse en coches asequibles.

Las baterías de estado solido están formadas, a grandes rasgos, por tres componentes principales: un electrolito cerámico que también actúa como separador, un ánodo de litio-metal y un cátodo. En los cátodos puede haber varios tipos de químicas, y por ese motivo, QuantumScape está desarrollando tanto cátodos NCM (níquel, cobalto, manganeso) como LFP (litio ferrofosfato).

Las ventajas de la química LFP son: su coste (materiales asequibles como el hierro o el fósforo ahorran hasta un 70%), su estabilidad térmica (se pueden usar sistemas de refrigeración simplificados), su longevidad (1,6 millones de km) y su estabilidad química (no se incendian). La desventaja es que tiene menor densidad energética que las NCM, pero con el estado sólido no se notará tanto este punto débil.

Las celdas LFP de electrolito sólido de QuantumScape podrían ofrecer unas densidades de 600-700 Wh/L y 250 Wh/kg, mejorando en un 50% las cifras de las actuales celdas LFP de electrolito líquido y prácticamente igualando a las mejores celdas NCM ricas en níquel del mercado. Así, un pack de baterías LFP de 50 kWh vería su peso reducido en más de 45 kg.

La tecnología de QuantumScape permitirá reducir todavía más el precio de las celdas LFP, pues sus baterías no tienen un ánodo como tal (el litio se extrae del cátodo a medida que la celda se descarga y se almacena como metal puro en el ánodo), lo que implica unos menores costes materiales y productivos.

Las baterías del fabricante se podrán beneficiar de las futuras mejoras que puedan experimentar los cátodos LFP sin necesidad de un rediseño gracias a su gran flexibilidad.

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