El Xpeng G3 tendrá la opción de equipar baterías LFP para abaratar costes

Durante años, las químicas más empleadas en las baterías de los coches eléctricos han sido las NCM (níquel, cobalto y manganeso) y las NCA (níquel, cobalto y aluminio). Sin embargo, en los últimos tiempos ha comenzado a ganar peso la química LFP (litio-ferrofosfato) gracias entre otras cosas a sus bajos costes por la ausencia de materias primas raras como el cobalto.

La tecnología LFP cuenta con otros puntos a su favor además de su asequibilidad: tiene una mayor estabilidad térmica que otras químicas, es mucho más segura y ofrece una amplia vida útil. Por contra, a bajas temperaturas su rendimiento decae de forma notable, algo que sin embargo puede solucionarse mediante el uso de sistemas de calefacción en el pack.

La principal desventaja de las baterías LFP radica en una densidad energética inferior a la de otras alternativas. Sin embargo, poco a poco este problema se ha ido solucionando, si bien las celdas LFP no ofrecen la densidad energética de las celdas NCM más punteras, sí que han alcanzado un punto en el que ofrecen capacidad suficiente como para resultar competitivas. Actualmente la densidad energética ronda los 212 Wh/kg, lo que supone igualar a las NCM 523.

Xpeng ofrecerá la opción de contar con baterías LFP de origen CATL que le otorga la misma autonomía que las NCM actuales, unos 451 km en ciclo WLTP. Su principal ventaja será ofrecer un precio de partida inferior al actual.

Las entregas de estas versiones comenzarán en el segundo trimestre de 2021.

xpeng g3

siguenos en Twitter siguenos en facebook