La próxima evolución del Autopilot de Tesla podrá funcionar en entornos urbanos

Después de que el Autopilot recibiera en la versión 9 la función Navigate on Autopilot, que permite realizar cambios de carril y salidas y entradas de las vías rápidas de forma automática en base las indicaciones del navegador y sin necesitar la autorización del conductor, ahora están trabajando en la siguiente evolución.
El próximo desarrollo del Autopilot está destinado a aumentar la capacidad para moverse por zonas urbanas de manera autónoma, y siendo capaz de tomar rotondas y respetar prioridades como semáforos o STOP.
Para hacer esto posible, Tesla está probando una red neuronal dedicada a la conducción autónoma para entornos urbanos, que es diferente a la actual que está dirigida a la conducción autónoma en carretera o vías de alta capacidad.
El vehículo también va a aumentar su capacidad de captar lo que ocurre a su alrededor con un nuevo procesador de inteligencia artificial creado por la propia Tesla, que comenzará a producirse en la primera mitad de 2019.
Y por último, la madre del cordero para que esta función sea una realidad, y es el GPS. Aumentar la precisión del GPS es el santo Grial, y para conseguirlo, sustituirán los GPS habituales que tienen un margen de error de al menos 5 metros e incluso más cuando hay edificios, arboles, o cualquier tipo de estructura, por uno nuevo patentado por Tesla, que tendría el margen de error más pequeño del mercado. A mayores, para confirmar que el GPS está detectando la ubicación exacta, se corrobora el posicionamiento usando las cámaras y sensores del coche como "feedback".
Elon Musk ya está probando la nueva versión beta del Autopilot en su propio Model S, y se estima que esta nueva función venga acompañada a finales de 2019 del hardware 3.0 y el software v10.
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